La arquitectura tradicional de la localidad responde al tipo de "arquitectura entramada", característica de las comarcas
serranazas del Norte de Extremadura. La planta baja está construida con sólidos muros de mampostería que,
en muchos casos, quedan a la vista. Sobre ésta se levantan las plantas superiores, construidas mediante una trama de
madera rellenada de adobes. La vivienda se organizaba en dos o tres niveles, quedando reservada la baja
para cuadra, bodega y almacén de aperos; mientras que las plantas superiores se dedicaban a vivienda. En la última planta estaban
la cocina, el almacén de granos y el pajar. Abundan las "solanas" o balcones corridos de madera.